lunes, 13 de mayo de 2013

Batalla de Ayacucho



            El 9 de diciembre de 1824 el general Antonio José de Sucre triunfa en la Batalla de Ayacucho contra el poderoso ejército de La Serna y asegura la independencia del Perú y América.
            Hasta entonces el Perú constituía el obstáculo más importante en la fase final de la lucha a favor de la independencia americana.  De un lado Lima, anarquizada por los políticos, parecía oponerse a la independencia y, del otro, todo el litoral del Perú en poder de la escuadra española.  Pero contra toda contingencia había que dar una batalla decisiva y el Libertador la esbozó y le dio la gran oportunidad a Sucre.
            Comandando al ejército patriota, Sucre se desplaza en marchas paralelas por las inmediaciones de Cuzco siguiendo al enemigo, doblemente numeroso, pero al que hay que enfrentar, pues el Libertador le había prevenido que no contara con refuerzos ni socorros y "que arriesgase el todo por el todo en el azar de una batalla".  Sobre esta circunstancia temerosa Sucre desarrolló sus planes  y simulando una retirada que no era más que un desplazamiento en busca de un lugar ventajoso, atrajo al ejército de La Serna a la altiplanicie de Ayacucho surcada por caudalosos ríos entre los cerros de Quinua y Cundurcunca.
            Aquí se dio la brillante batalla que un historiador venezolano ha calificado de sólo comparable con la de Nelson en la batalla de Trafalgar.  Las fuerzas patriotas calculadas en 6.000  hombres distribuidos en tres divisiones al mando de los generales  José María Córdova, La Mar y Jacinto Lara, tomaron ventajosa posición en la altura de Quinua mientras los doce mil soldados disciplinados  y pertrechados de La Serna ocuparon el cerro de Cundurcunca.  Desde estas dos posiciones se decidió la batalla a favor de los patriotas.
            Diego Córdova, en su obra sobre la vida del Mariscal Sucre, califica la batalla de Ayacucho de grandiosa no sólo por la hábil estrategia de Sucre, por su hidalguía de vencedor y la significación histórica de la misma, sino también porque fija el porvenir político de un mundo nuevo ganado para la libertad por colombianos, peruanos y argentinos.

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