martes, 7 de mayo de 2013

Carujo herido mortalmente


Castillo de Puerto Cabello donde estuvo preso Carujo.

            El 25 de diciembre de 1833, día de la Navidad, el general José Antonio Páez marcha sobre Puerto Cabello para someter a los reformistas que encabezados por Mariño, Monagas y Carujo pretendieron derrocar al gobierno constitucional del doctor José María Vargas.

            Durante la refriega el comandante Pedro Carujo, el mismo venezolano barcelonés que hizo juego al liberalismo santanderista contra la vida del Libertador el 25 de diciembre de 1828, cayó herido un día 25 también para no levantarse más.
Páez, quien permanecía en su Hato de San Pablo, había sido designado por el desterrado Vargas, jefe de las fuerzas constitucionales y en calidad de tal ya había sometido a Mariño y a Monagas cuando marchó contra Carujo atrincherado en Puerto Cabello.
            Herido mortalmente Carujo, miembros de su ejército faccioso se sometieron y otros se dieron a la fuga.  Posteriormente el Gobierno constitucional inició juicio contra él excepto contra Monagas, Mariño y otros que al principio se acogieron a un indulto decretado por Páez en Pirital.
            El juicio a Carujo tiene lugar en Valencia porque no hubo tiempo de remitirlo a Caracas pues estaba gravemente herido.  Fue prácticamente un juicio violento y  concluyó, cubiertas las instancias, con una sentencia condenatoria impuesta por el Alcalde Municipal don Diego Escorihuela no obstante la defensa del abogado Ricardo Labastidas.  La pena del último suplicio debía, según la sentencia, ser ejecutada en la plaza mayor de Valencia el 31 de enero de 1936, pero Carujo a consecuencia de su herida, murió la víspera de su ejecución.  Paradójicamente la muerte lo hacía escapar de la muerte, de una muerte diferente que él no deseaba y de la cual escapó también el 25 de septiembre de 1828 en Colombia tras atentar contra la vida del Libertador a raíz de una conspiración.  Como dice el historiador José Carrillo Moreno “primero con el puñal de Bruto y luego con la espada de Catilina entra el primer comandante Pedro Carujo al ámbito de la historia en dos momentos cruciales de nuestra vida republicana.  El 25 de diciembre de 1818 el liberalismo colombiano lo dispara como un dardo contra el corazón de Bolívar y el 8 de julio de 1835 el conservatismo venezolano terrateniente y esclavista, ornado de galones y privilegios, lo manda a increpar al Dr. José María Vargas”.  Carujo murió a los 35 años y se inició en la guerra de independencia a los 20 años de edad (1821) en el Batallón de Cazadores del Orinoco.


No hay comentarios:

Publicar un comentario