lunes, 5 de agosto de 2013

Ambrosio Alfinger



            El 24 de febrero de 1529, Ambrosio Alfinger, primer enviado de los banqueros Welseres que arrendaron gran parte de Venezuela, llegó a Coro para emprender las expediciones que le reportarían a sus patronos el oro y los esclavos con los que se pagarían las deudas de Carlos V.
            El contrato de los banqueros de Ausburgos fue aprobado por Real Cédula fechada en Madrid el 27 de marzo de 1528 y antes de cumplirse el año ya Alfinger con 780 hombres entre alemanes, españoles, portugueses y negros de Nueva Guinea, se hallaba en Coro recibiendo el gobierno de la naciente ciudad, de manos de su fundador Juan de Ampíes.
            Alfinger preparó su primera expedición y marchó hasta el Lago de Coquibacoa en cuyas orillas fundó el pueblo de Maracaibo.  A los ocho meses regresó a su base en San Antonio de Coro con el fin de reunir más recursos para alargar la expedición hasta el Nuevo Reino de Granada tramontando la cordillera de Perijá.
            Al igual que los gobernadores Welseres que lo sucederían Alfinger se apartó de las condiciones esenciales del convenio y cometió toda clase de atrocidades contra los conglomerados indígenas.  Los robó, explotó, esclavizó, y finalmente tuvo que pagar con la vida sus crueles extralimitaciones.  A su regreso, entre Pamplona y Cúcuta, los indios con flechas envenenadas le cobraron tantos males matándolo a él y a varios de sus acompañantes.

            Antes de su muerte, había adelantado a 24 de sus hombres con un gran lote de oro calculado en 30 mil pesos, pero estos se extraviaron y para no morir de hambre cometieron actos de canibalismo descuartizando y comiéndose a los indios que llevaban de servicio y a los que encontraron en su camino.

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