viernes, 9 de agosto de 2013

Día de la Juventud


            El 12 de febrero de 1814, el general José Félix Ribas, sitiado en La Victoria junto a un puñado de estudiantes de la Universidad de Caracas, rompe el cerco y derrota al terrible José Tomás Boves.
            Este triunfo sorprendente de jóvenes inexpertos, ocurre después de una ofensiva poderosa de “El Urogallo” que venía de destrozar en La Puerta a los patriotas comandados por Campo Elías.
            Pero Campo Elías había intuido que, ufanado por su triunfo, “El Taita” se dirigiría hacia La  Victoria a terminar con  Ribas y los jóvenes estudiantes, de manera que con el resto de su ejército en derrota le siguió el rastro para llegar en buena hora y darle el espaldarazo a los muchachos caraqueños.  El Taita Boves, tuvo que morder humillado el polvo de la derrota y retirarse con su ejército maltrecho a los predios de Villa de Cura.
            Los republicanos sufrieron en esta batalla 500 bajas entre muertos y heridos, mientras que los realistas doblaron la cifra.  Fue una batalla feroz.  Allí perdió la vida Luis María Rivas Dávila, el glorioso jefe de los Dragones, invencible en  Bárbula, Barquisimeto y Araure.
             Bolívar, al enterarse de los sucesos de La Victoria, lanzó al siguiente día una proclama ensalzando las glorias de Ribas y otorgándole el título de “Vencedor de los tiranos”.
            José Félix Ribas, tío político de Bolívar, representante de los pardos y revolucionario sin freno desde 1808, no se detuvo en este triunfo de La Victoria sino que persiguió la otra parte del ejército de Boves que en vía hacia Caracas comandaba Francisco Rosete, quien más tarde ocupará a Ocumare de la Costa tras liquidar a los estudiantes caraqueños en armas que cuidaban la plaza.  Ribas, al saberlo y no obstante estar enfermo, ordenó marchar sobre Ocumare y allá, desde una camilla, comandó a sus soldados y por segunda vez Rosete fue derrotado.

            Aunque este hecho de armas no decidió mucho dentro del contexto de la guerra de 1814, de todas maneras, fue importante por la participación de la juventud estudiosa, por su arrojo y gran demostración de valor y heroísmo.  Ese día – se ha dicho – la juventud entró de lleno en la historia.  En homenaje a aquella juventud aguerrida y señera se levantó un Monumento en La Victoria, obra del escultor Eloy Palacios, decretada en 1895 por el Presidente Andueza Palacios y ejecutada durante la administración del general Joaquín Crespo. 

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