miércoles, 21 de agosto de 2013

Piar frente a Angostura

            El 12 de Enero de 1817 las tropas de Piar y Cedeño se presentaron frente a Angostura, capital de la provincia de Guayana y asiento del gobernador teniente coronel Lorenzo Fitz – Gerald.
            Piar y Cedeño llegaban a Angostura después de haber penetrado por el Caura donde vencieron a las tropas del español Nicolás Ceruti, comandante militar de la provincia desde junio de 1815.
            Su propósito era tomar la ciudad orinoqueña y de ser imposible debido a lo bien fortificada que estaba, hostilizarla con guerrillas mientras continuaba con el grueso del ejército hasta las misiones del Caroní y Castillos de Guayana.
            El día 18, Piar dispone el asalto conforme lo expresa en su diario de operaciones: “Dispuesto el asalto desde la noche anterior y tomadas las más activas y eficaces medidas por el Mayor General del Ejército, se dispuso al ataque en la forma que sigue:  el coronel Pedro León Torres debía dirigirse por la derecha de la batería del centro; el coronel Chipía por la izquierda; el coronel Salom, por la parte del barrio de Perro Seco; el coronel Hernández por la Alameda y ribera del Orinoco, y el capitán Cadenas, por el frente del Reducto, quedando formada una línea de reserva en la llanura o campamento.  Son inexplicable el denuedo y la bravura con que arremetieron nuestros intrépidos soldados entre la una y las dos de la madrugada a los puntos designados:  un fuego vivísimo y una artillería perfectamente servida encontraron de obstáculos nuestras tropas, principalmente por la parte de Perro Seco y de la Alameda, en donde no pudimos penetrar; pero insuficientes el coraje de la división del coronel Torres, que saltó valientemente la trinchera por entre las bayonetas y las bocas de fuego, degollando a aquellos  que tuvieron valor para sostenerla, que eran 162.  Posteriormente, fue él mismo atacado dos veces por refuerzos que vinieron a la guarnición, pero repelidos vigorosamente, replegaron el Reducto, y la tropa, que ya había consumido todas las municiones e ignoraba la suerte de los demás puntos atacados se retiró de la línea.  Nuestras pérdidas en todo alcanzó a 106 entre muertos y heridos, inclusive once oficiales.  Al amanecer, después de recorrido el campo, ordenó su excelencia replegasen al campamento”.

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