lunes, 5 de agosto de 2013

La Catedral de Angostura


            El 23 de febrero de 1812, el ilustrísimo Monseñor doctor Mariano de Talavera y Garcés, cuarto obispo de Guayana, anunció la terminación de los trabajos de construcción de la Catedral de Ciudad Bolívar, reanudados desde el mismo momento en que asumió la administración apostólica.
            El anuncio tuvo, en el momento, repercusiones que premiaban el esfuerzo de aquel sacerdote, pues muchísimas habían sido las vicisitudes para el acabado de esta catedral.
            Las vicisitudes se jalonaron desde la propia fundación de la ciudad cuando Joaquín Sabas Moreno de Mendoza echó sus bases y trazó las calles sobre las rocas empinadas.  Escaseaban los recursos y, más tarde, cuando Centurión sucedió al fundador, estableció impuestos especiales para favorecer la construcción, pero resultaron insuficientes y el problema se agravó con la pobreza del Estado ocasionada por las guerras.
            Cuando Monseñor Talavera se instaló en el Vicariato Apostólico que entonces tenía como sede la Casa donde se reunió el Congreso de Angostura, decidió terminar la Catedral y para ello comenzó por concientizar a la población obligándola prácticamente a aportar su esfuerzo y contribución.  En poco tiempo logró reunir 19 mil pesos.  Los albañiles regalaban sus horas libres y voluntarios se prestaron con entusiasmo sin parar para acarrear materiales y servir de obreros.  La Catedral finalmente fue concluida e inaugurada, podríamos decir, que de manera provisional pues la forma como la terminaron no se ajustaba a los planos originales del ingeniero Bartolomé de Amphoux, tal vez porque se desconocían.  Los mismos fueron hallados en la década de 1970 por el arquitecto Graziano Gasparini en los Archivos de Indias.  Este hallazgo permitió al Arzobispo Crisanto Mata Cova realizar una campaña para que la Catedral que entonces estaba en pésimas condiciones, fuese reconstruida conforme a los planos de Indias.  Su campaña tuvo éxito y el 15 de febrero de 1979 el gobierno de Carlos Andrés Pérez la inauguró en medio de un gran ambiente de júbilo.  El estilo de la Catedral que los bolivarenses disfrutan en la actualidad encaja perfectamente dentro de lo neoclásico.  Su nave central tiene 26 metros y 44 la torre que en su interior guarda trece campanas y un reloj gigante que cada cuarto de hora va acompasando el Himno del Estado Bolívar.  Costó seis millones de bolívares y está considerada como la más alta y también como la más bella del tiempo catedralicio indio del país.


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