viernes, 16 de agosto de 2013

Puerto Rico en la mira de Bolívar

 
            El 25 de enero de 1827, el Libertador se halla en Caracas.  Ha venido en larga carrera desde el sur a traer como él mismo dice  “la paz y el orden entre hermanos que ya no se entienden”.  Aprovecha su estada no sólo para arreglar los más variados asuntos de la política y la administración pública, sino también para poner en orden los negocios de la familia.  El 25 de enero de ese año 1827 escribe a su sobrino Fernando Bolívar saludando su próximo ingreso a la Universidad de Jefferson y prometiéndole 50 mil pesos, tanto a él como a sus hermanos.  Escribe el mismo día al General Andrés de Santa Cruz, en Lima, y al General Pedro Briceño Méndez, informándoles, entre otros asuntos, sobre la guerra entre Inglaterra y España a causa  de la constitución que se ha puesto en vigencia en Portugal y que la madre patria se niega a reconocer.  El Libertador se anima y manifiesta su satisfacción por este conflicto que permitiría a los revolucionarios americanos obtener una ayuda efectiva del Gobierno británico.  Echa a volar su imaginación y sus ideas y cree que esta coyuntura es favorable para cristalizar el viejo proyecto de expedición sobre La Habana y Puerto Rico.  En este sentido le escribe al General Briceño Méndez:  “La noticia que acabo de recibir de la guerra entre la Inglaterra y el Portugal me ha determinado a llevar a efecto la resolución de expedición sobre Puerto Rico y ya comienzo a tomar mis medidas para llevar a cabo esta empresa útil al país y gloriosa para nuestras armas.  Así Vd. no debe disponer de la  “Ceres”, sino ponerla inmediatamente en carena para que pueda servir a la expedición.  El batallón granadero debe también ponerse en el mejor pie posible;  aumentarse y disciplinarse.  Este es uno de los cuerpos con que va a asegurarse la estabilidad interior y adquiriremos un renombre inmortal.  Esta expedición nos va a dar la ventaja de hacer más fuerte y duradera la reconciliación en que trabajamos.”

            “Aún cuando no podamos tomar a Cuba, una expedición a Puerto Rico puede y debe hacerse fácilmente.  Sacaremos amigos y enemigos mutuos y allá se hacen amigos tiernos en el seno de la guerra y de los peligros.”

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