lunes, 12 de agosto de 2013

El arrojo de Páez


            El 6 de febrero de 1818 el Ejército Republicano llega a las márgenes del Río Apure, al decidir Bolívar iniciar una campaña por el centro desde Angostura, asegurada meses atrás por los patriotas.
            Para esa campaña, Bolívar ha de contar con los llaneros de Páez,  los que unió a su Ejército luego de una entrevista con el centauro llanero en el Hato de Cañafistola, en las cercanías de San Juan de Payares, el 31 de Enero de ese año.
            Bolívar llegó hasta el Apure orillando el Orinoco y aguardaba impaciente al resto de su ejército embarcado en 29 buques que venían remontando el río.  En vista de que se retardaba y Bolívar quería ganar la margen contraria del Apure para proseguir hasta Calabozo sitiado por Morillo, planteó a Páez la necesidad de tomar las barcas flecheras del enemigo que estaban surtas al otro lado del río.  Sin pensarlo mucho, Páez pidió a Arismendi y a 50 de sus mejores hombres, que lo acompañaran a cruzar el río a nado para tomar las flecheras.
            El llamado paso “El Diamante” del Apure era el ideal para la temeraria empresa, de manera que con las lanzas en la boca, con sus caballos de la brida y bajo el fuego enemigo, los llaneros llegaron hasta el otro lado y capturaron las flecheras que luego El Libertador utilizó para pasar el resto de sus tropas y llegar seis días después a Calabozo hasta caer sorpresivamente sobre Morillo y destruirle su caballería.  No obstante esta derrota inferida al enemigo, la campaña del centro o del Guárico, habrá de perderse.  Páez regresará a San Fernando y el Libertador a Angostura para reorganizar el ejército y acometer otros grandes proyectos que le darán un giro distinto a la guerra de independencia.


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