domingo, 18 de agosto de 2013

Terremoto destruye a Cumaná


            El 17 de enero de 1929, un terremoto destruyó gran parte de la ciudad de Cumaná reafirmando la tesis hilvanada desde 1530 según la cual la primogénita venezolana es víctima cada cien años de un fenómeno telúrico de acentuada magnitud.
            Este movimiento sísmico se registró exactamente a las 7:32, hora de la mañana, a juzgar por la paralización en ese instante de uno de los dos relojes de  la iglesia de Santa Inés.
            Cumaná situada en la faja septentrional de la Depresión Táchira, Península de Paria, contaba para esa fecha con unos veinte mil habitantes.  Toda esa población fue de una u otra forma afectada por el sismo.  Hubo un centenar de muertos y heridos y numerosas casas desplomadas y averiadas.  Los principales monumentos de la capital, entre ellos, el Museo Sucre, el Teatro José Siverio González, la Catedral y el monolito levantado en 1913 en el sitio donde nació el Mariscal Antonio José de Sucre, fueron totalmente destruidos por el sismo.
            Se cuenta como hecho anecdótico que en momento del terremoto una señora de nombre Natalia Bermúdez de Silva daba a luz y que su hijo fue adoptado por los cumaneses que sufrieron el trágico fenómeno, con el nombre de “Terremotico”.
            A través de la historia, son numerosos las ciudades y pueblos venezolanos que han sido estremecidos por los sismos.  Ello, según los estudios de los fenómenos de la tierra, es indicador de que el suelo patrio aún no ha alcanzado su total estabilidad.  El Escudo Guayanés, por su antigüedad, vendría a ser la excepción; en cambio, son afectados los centros poblados de la faja septentrional comprendida entre el Táchira y la Península de Paria.  En la Costa del Golfo de Cariaco, las crónicas recuerdan los terremotos de los años 1530, 1641, 1766, 1797, 1802, 1809, 1853, 1859 y este que reseñamos de 1929 que estremeció hasta sus cimientos a la bella sucrense.



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