lunes, 29 de julio de 2013

Berrío llega a Caroní

El 19 de marzo de 1591, Antonio de Berrío llega a la boca del Caroní, después de navegar el Orinoco, desde la Nueva Granada, para tomar posesión de Guayana.
El heredero indirecto de los dominios de Gonzalo Jiménez de Quesada, fundador de Bogóta, se hallaba desde 1583 en el Reino de Nueva Granada, con su esposa María de Oruña y sus hijos Francisco y Fernando, cuando decidió emprender una expedición a la vasta Provincia de Guayana y el Dorado bajando por los ríos Casanare, Meta y Orinoco hasta encontrarse con el Caroní.
Había realizado dos primeras expediciones, pero con resultados muy precarios. La primera en 1584, acompañado de Fray Domingo de Santa Águeda, el portugués Alvaro Jorge y los capitanes Fernán Parra y Gonzalo de Pina Ludueño, 80 soldados y 60 caballos, entre otros animales como reses y cerdos.
La segunda en 1587, entonces se estableció en la margen derecha del Alto Orinoco y estableció un campamento de 30 bohíos, donde permaneció tres años explorando todos los caminos y aldeas que pudieran conducirlo a la espléndida y dorada Manoa, siempre tan cerca en la ilusión como tan lejos de la realidad.
Fue durante la tercera expedición que navegó el Orinoco a favor de la corriente, desde el Meta hasta el delta, pero se detuvo en la zona de la desembocadura del Caroní donde arribó el 19 de marzo de 1591 he hizo su primer contacto con los indios guayanos del lugar y su gran Cacique Morequito con quien al final no se llevará muy bien, pues éste se opuso resueltamente a que construyera un fuerte en sus tierras.
El Cacique Morequito terminará ejecutado junto con muchos guayanos, lo cual facilitó a don Antonio de Berrío fundar la ciudad de Santo Tomás el 21 de diciembre de 1595. La Toma oficial de la Provincia de Guayana y El Dorado la había efectuado antes en su nombre el capitán Domingo de Vera Irbagoyen (23 de abril de 1593)
Una vez fundada la capital de Guayana, Berrío se dispuso a gobernar, poblar y enviar expediciones en busca de El Dorado. En esa ardua tarea se le consumió el resto de vida que le quedaba y falleció en 1597, a los 76 años. Le sucedió su hijo Fernando, quien tenía 20 años de edad.

 

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