viernes, 26 de julio de 2013

Los restos de Pío Gil


            El 30 de marzo de 1978 llegaron desde Francia a Venezuela los restos del escritor Pedro María Morantes (Pío Gil) y fueron colocados por el Presidente de la República Carlos Andrés Pérez, en el mausoleo Plaza de la Libertad en San Cristóbal del Táchira.
            Pío Gil, a la edad de 56 años, se hallaba en la ciudad de París donde se radicó después de un destierro voluntario que se impuso en 1908, decepcionado y avergonzado por el régimen de Cipriano Castro o “El Cabito” como solía llamarlo en sus demoledores panfletos contra el gobierno.
            Pedro María Morantes o “Pío Gil”, era tachirense y hasta 1902 se había distinguido como un poeta sentimental y romántico. La Revolución Restauradora que colocó a Cipriano Castro en el Poder lo llevó a olvidarse de la poesía para esgrimir un género literario irónico y burlesco contra la situación política del momento caracterizada por los atropellos a la libertad, la corrupción administrativa y los excesos libidinosos del autócrata. Publicó “El Cabito” en 1909. Los Felicitadores en 1910, Cuatro años de mi Cartera y Panfleto Amarillo en 1911, Panfleto Azul en 1912, Panfleto Rojo en 1913 y Puñado de Guijarros en 1914. en tales Panfletos anuales Pio Gil no da cuartel, hunde el estoque de su pluma y lacera con vehemencia las vísceras no sólo de Cipriano Castro y de Juan Vicente Gómez, después, sino las de todos sus áulicos. Combate y agita contra el sistema, sus lacras y sus vicios. El tiempo no le alcanzará para seguir panfleteando a favor de la libertad, pues en 1908 cuando muere, Gómez estará en el apogeo de su mandato. Con Pio Gil y su principal enemigo político Cipriano Castro, se da la coincidencia de que en 1908 viajaron a Francia en el mismo barco y los restos de ambos fueron repatriados al Táchira por el Presidente Carlos Andrés Pérez.


1 comentario:

  1. Un gran venezolano que murió en el destierro, como lo decía otro poéta venezolano: Los hijos buenos de la patria, mueren en el destierro, mientras los malos se eternizan aquí.

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