domingo, 21 de julio de 2013

Trágico final de Crespo


El 15 de abril de 1898,el General Joaquín Crespo, Presidente de Venezuela durante dos períodos, salió a combatir al Mocho Hernández (José Manuel Hernández) que se había alzado contra el fraude electoral que según su partido había propiciado el propio Crespo para imponer al General Ignacio Andrade como sustituto suyo en la Presidencia de la República.
            Crespo se enfrentó al día siguiente a las fuerzas del Mocho en la Mata Carmelera, cerca de Acarigua, pero fue muerto por una bala que le disparó un francotirador y la cual se le incrustó en el costado izquierdo.  Sin embargo, este acontecimiento no fue óbice para que las fuerzas del gobierno triunfaran y cayera prisionero el Mocho Hernández, quién fue encarcelado en la Rotunda de Caracas, donde permaneció cautivo hasta que la coyuntura de la invasión extranjera contra el gobierno de Cipriano Castro hizo posible su libertad.
            El cadáver de Crespo fue llevado a Caracas y sepultado en un Panteón construido en el Cementerio General del Sur.
            El polémico general había nacido en La Encantada, cerca de Cúa, en 1814, y fue creado en San Francisco de Cara en el Estado Aragua.  Antes de ser Presidente en dos ocasiones, Crespo se había desempeñado como Ministro de Guerra y Marina de Guzmán Blanco.  Su gobierno se distinguió por su política democrática.  Una plaga de langosta se extendió por el país al comienzo de su administración en 1894 y causó la ruina de los agricultores.  La baja del precio del café, principal producto de exportación para la época, se sumó a esta desgracia del campo venezolano.
            A él se le deben las construcciones del ferrocarril Caracas – Valencia, y del Palacio de Miraflores.  Durante su mandato fue sometido a arbitraje el problema limítrofe con la Guayana Inglesa donde Venezuela perdió casi todo el territorio en disputa.


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