viernes, 26 de julio de 2013

Terremoto de 1812


            El 26 de marzo de 1812 un terremoto sacudió a gran parte de Venezuela, especialmente a Caracas, originando un contratiempo terrible y fatal al proceso de la República que recién había declarado su independencia y luchaba militarmente para consolidarla.
            El jueves santo, a las cuatro y siete minutos de la tarde, se produjo la catástrofe sísmica. Caracas, La Guaira, San Felipe, Barquisimeto, El Tocuyo, Mérida, Carora, Maiquetía, Antímano, Baruta y La Vega casi desaparecen al estremecerse la tierra durante 48 segundos. A otros muchos pueblos los castigó el coletazo pero con daños de menor consideración. Se estima que unas 15 mil personas quedaron sepultadas bajo los escombros. La torre de la Catedral de Caracas se inclinó partido su primer cuerpo de arriba abajo. Las demás iglesias se desplomaron. Juan Landaeta, autor del Himno Nacional, al igual que centenares de personas que acudían a los ritos de la Semana Santa, murió sepultado al desplomarse techos y paredes de la catedral.
            La conmoción fue general y la confusión y terror de la gente que imploraba la bondad de Dios buscando hacia el cielo quiso ser aprovechada políticamente por sacerdotes de la iglesia para sermonear al pueblo haciéndole ver que se trataba de un castigo del Ser Supremo por negarse a respetar y acatar la autoridad de Fernando VII “ungido del Señor”. Uno de los predicadores sobre las ruinas de san Jacinto era un fraile de nombre Felipe Mota, de la congregación de Santo Domingo y a quien el Libertador, en mangas de camisa y espada en mano, hizo desistir de su discurso con esta admonición: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”.

            Para tratar de frenar a la Iglesia en sus propósitos contrarios a la República, el Congreso concedió facultades especiales al Poder Ejecutivo, y el Arzobispo de Caracas, Narciso Coll y Prat, fue amonestado y estuvo a punto de ser extrañado del país. Aprovechándose de la situación y de que gran parte de las guarniciones republicanas habían parecido en varias ciudades, el Capitán realista Francisco Monteverde marchaba sobre Barquisimeto  y San Carlos mientras en el Sur fracasaba la expedición que trataba de recuperar la provincia de Guayana.

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