miércoles, 10 de julio de 2013

Luisa Cáceres de Arismendi

            
El 2 de junio de 1866 murió en Caracas, su ciudad natal, Luisa Cáceres de Arismendi, esposa del general Juan Bautista Arismendi y heroína de nuestra guerra de independencia.
            Había nacido el 12 de septiembre de 1799, por lo que murió a los 67 años de edad.  Era la hija mayor de Domingo  Cáceres y Carmen Díaz.
            Formó parte de la avalancha humana que abandonó a Caracas para emigrar hacia el Oriente del país cuando la capital se veía amenazada por el  ejército realista.  Alguien dijo en una crónica de la época que el Libertador se condolió de ella y la montó en el anca de su cabalgadura, toda vez que entonces era novia del General Arismendi, quién había enviudado de su primera esposa, y al que había conocido en la casa del General José Félix Ribas.
            Al llegar a Margarita, Arismendi se casó con ella el 4 de diciembre de 1814.  Pero después de la toma de la Isla por los expedicionarios de Morillo, Arismendi armó una revuelta y como no fue posible su captura demandada por los hombres del gobernador Urreiztieta, la sometieron a prisión y a torturas para que dijera donde  estaba su esposo.  Luisa Cáceres que entonces tenía 15 años soportó los rigores del calabozo no obstante estar encinta.  La hicieron caminar sobre los cadáveres de algunos patriotas, beber agua teñida con la sangre de los caídos, pero no reveló nunca los planes de la revuelta ni dijo donde se encontraba su marido.
            En el mismo calabozo del Castillo de Santa Rosa que mora en una altura del Valle de la Asunción y con el auxilio  de otra prisionera, dio a luz el 26 de enero de 1816 una niña que murió al nacer a causa de los intensos sufrimientos.  La niña fue arrojada después  por sus carceleros a un zanjón.
            Previendo el Gobernador de la Isla una posible invasión de los patriotas que se preparaban en Haití, la trasladaron a La Guaira a bordo de un bergantín y posteriormente la internaron en el Convento de la Inmaculada Concepción, donde hoy se alza el Capitolio de Caracas.
            En enero de 1817, cuando ya los patriotas comenzaban a dominar en el Oriente, la embarcación a bordo del “Pópulo” un barco que salía para España y de una vez la entregaron a las autoridades de Andalucía.  En 1818 logró fugarse con la ayuda de un teniente Ceballos y llegó a Juan Griego el 26 de julio.  Los margariteños la recibieron con todos los honores, pues ya la isla estaba nuevamente en poder de Arismendi.  En el Templo de la Villa se cantó un Tedeun y durante ocho días el pueblo celebró el regreso a la libertad de quien fue ejemplo de fidelidad y fortaleza espiritual en los momentos más sangrientos y difíciles de la patria.

 

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