lunes, 22 de julio de 2013

Primer gran músico de la Colonia

            El 12 de abril de 1760 nació en Caracas Juan Manuel Olivares, primero de los grandes músicos y compositores de la época de la colonia.
            Se le vio siempre al lado del famoso Padre Sojo, Pedro Ramón de Sojo y Palacios, quién junto con el Padre Mohedano muerto en Angostura, introdujo el café en los valles caraqueños.
            Sojo fundó en Caracas la Congregación de San Felipe Neri, de donde salieron  las grandes promociones de músicos y compositores de una época que América no pudo superar entonces.
            En su Historia Fundamental de Venezuela, Salcedo Bastardo dice de aquellos neristas, que tenían una envidiable preparación y un absoluto dominio del oficio.  Sus composiciones eran impecables y de muy alta factura.  Cultivaban fundamentalmente la música sagrada y aún cuando pertenecían a la órbita musical de la España coetánea, que es en general, la del legítimo clasicismo europeo, patentizaban una genuina autonomía expresiva de raíz americana.
Juan Manuel Olivares, de quién muy poco se habla en nuestros días y como alguna vez escribiera el poeta Alfredo Armas Alfonzo, ni siquiera una calle ni una esquina recuerda su nombre, ejecutaba el violín.  Era pianista y organista del oratorio de San Felipe Neri.  Descendía de una familia humilde y cuando murió el primero de marzo de 1797, a la
edad de 37 años, sólo dejó como bienes un violoncello, un piano aun sin terminar, un violín, una viola, una flauta, dos clarines y papeles de música.  A él se le debe “Salve a tres voces”, “Salmos dixit Dominus”, “Beatus Vir”,  “Stabal Mater” y  “Lamentación Primera de Viernes Santo”.  Calcaño en su obra “La ciudad y su música”, califica a Juan Manuel Olivares como un compositor singular y alaba su “Dúo de Violines” diciendo que “es una joya de la música de cámara de la Venezuela colonial”.



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