martes, 30 de julio de 2013

Zuazola, El Bárbaro

            El 16 de marzo de 1813 el vizcaíno Antonio Zuazola atacó y derrotó algunas guerrillas patriotas en los Magueyes, Aragua de Maturín, y cometió las más humillantes e indescriptibles barbaridades contra los sobrevivientes.
            Era un enviado de Monteverde que al igual que Yánez, Zerberis, Antoñanzas, Rosete y Boves aplicaba a su modo la Constitución  de la Monarquía. Zuazola coincidía con ellos, especialmente con Francisco Zerbaris en que a los pícaros criollos había que pasarlos todos por las armas y que no había que estar “ni con Regencia, ni con Cortes, ni con la Constitución sino, por nuestra seguridad, con el exterminio de tanto insurgente y bandido”.
            De manera que el vizcaíno Zuazola, en este sentido, no perdió tiempo en consideraciones de ninguna índole sino que cumplía la ley de conquista al pie de la letra y muchas veces con exageraciones.
            Era el año 1813 y había comenzado desde el islote de Chacachacare con un puñado de valientes patriotas la liberación del oriente venezolano. Monteverde, sabedor de este desembarco comandado por Mariño, envió a Zuazola a su encuentro en compañía de La Hoz. Su destino inmediato era Maturín defendido por Piar. Pero antes hubo de combatir con algunas guerrillas en el sitio de los Magueyes. Zuazola se envalentonó con sus 15 mil hombres y cometió con los sometidos las más atroces barbaridades. “Quemó casa, taló sementeras, ejecutó a los prisioneros, quitó las orejas a los vivos, degolló mujeres, niños y ancianos, los hacia coser espalda con espalda, quitar la piel de los pies para ponerlos a caminar sobre vidrios, paja encendida o guijarros. En fin, los mutilaba en todas formas para luego hacerles mofa y toda clase de vejámenes, y terminar decapitándolos.”

            En septiembre de 1814, cuando Bolívar sitia a Puerto Cabello, este Zuazola cae en manos de los patriotas y enseguida se le condenó  a la horca.

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