jueves, 25 de julio de 2013

¡Sí Morales no capitula, monda!


            El 2 de abril de 1796 nació en Puertos de Altagracia la heroína zuliana Ana María Campos.
            La hija de Domingo Campos y Ana María Cubillán insuflada de fervor patriótico en los días ardorosos y difíciles de la guerra de la independencia, presta su casa para escondites y reuniones.  Era necesario en aquellos días de 1822 organizar la resistencia y ganar prosélitos contra el capitán Francisco Tomás Morales que había entrado triunfante y gobernaba en Maracaibo.  Morales persigue con ensañamiento a los patriotas y una expresión salida como latigazo de los labios de la rebelde muchacha, la identifica ante el gobernante realista que no pierde tiempo para la sanción y el escarmiento.
            ¡Sí Morales no capitula, monda! – Había exclamado la joven Ana María Campos utilizando un modismo típico de  la época de la colonia que significaba para el capitán realista algo terriblemente ofensivo e inaguantable.
            Ipsofacto mandó a prenderla y una vez presentada ante él ordenó que fuese flagelada con látigo públicamente, montada sobre un burro y paseada desnuda por las calles de la ciudad.
            Un negro africano que ostentaba el mismo apellido del Tirano Aguirre –Valentín Aguirre -, fue el encargado de descargar repetidas veces el látigo sobre la piel de nácar de la muchacha zuliana.
            ¡Si no capitula, monda! – gritaba Ana María y la risa asquerosa del chacal insatisfecho contaminaba el ambiente.
            ¡Si no capitula, monda!, - repetía al golpe de cada latigazo hasta que al final se apagó su resistencia.

            Un año más tarde, el 3 de agosto de 1823, quedó de manifiesto la capacidad preditiva de la bella y tierna heroína.  Morales tuvo que firmar la capitulación de rendición.

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