jueves, 18 de julio de 2013

Bolívar en Guayana

            El 2 de mayo de 1817 el Libertador se reunió con Piar en Guayana para ponerse al frente de las operaciones militares tal como se lo había pedido  el Héroe de Chirica.
            El Libertador había estado antes en la región.  El 4 de abril de ese año había cruzado el Orinoco para discutir con el mismo Piar las operaciones que terminaron con la Batalla de San Félix.  Ahora llegaba de nuevo por la Boca del Pao acompañado de Arismendi, Bermúdez, Valdés, Soublette, Jacinto Lara y otros oficiales, para asumir la jefatura suprema y abrir operaciones contra los realistas de Angostura y los Castillos de San Félix.
            Terminada la campaña de Guayana, el Libertador pisó por primera vez las calles de la ciudad de Angostura el 11 de agosto de 1817.
            El historiador carupanero Bartolomé Tavera Acosta, quién vivió muchos años en Angostura y escribió sus mejores páginas, dice en los “Anales de Guayana” que el Libertador, luego que llegó por primera vez a la Angostura, permaneció en ella apenas quince días y regresó de nuevo a Los Castillos.  A mediados de septiembre volvió  a Angostura hasta el 21 de noviembre cuando salió hacia el Apure a reunirse con Páez en el hato de Cañafístola.  Después del desastre de Zaraza retornó a la capital de la provincia el 15 de diciembre para reemprender viaje 15 días después.
            Fracasada la campaña del centro en 1818, Bolívar regresó a Angostura el 5 de junio de ese año.  Tavera Acosta dice que residió en ella hasta el 24 de octubre y agrega que “salió para Maturín en ese día y volvió el 11 de noviembre para continuar hasta el Arauca.  Pero a poco se devolvió, llegando aquí el 29 de enero de 1819 para instalar el Congreso el 15 de febrero.  El 27 emprendió la campaña de la Nueva Granada y regresó de Bogotá el 10 de diciembre de aquel año.  Esta fue la última estada de quince días que pasó durante su vida en el seno de la noble sociedad angostureña.  El 17 se creó la Gran Colombia y el 24 emprendió marcha, para no volver jamás a ver las turbias aguas del Orinoco”.


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