martes, 9 de julio de 2013

Natalicio de Páez

            El 13 de junio de 1790 nació José Antonio Páez, en Curpa, un pueblo cerca de Acarigua que anteriormente había pertenecido a Barinas.
            De los ocho hijos que tuvieron sus padres Juan Victorio Páez y María Violante Herrera, Páez venía siendo el penúltimo.
            A la edad de ocho años aprendió las primeras letras en Guama del Estado Yaracuy.  Luego un cuñado lo hizo bodeguero y lo aplicó con éxito en los menesteres de la agricultura y la cría.  Cuando cumplió los diecisiete años ya era todo un peón de hatos que medía su fuerza con la de sus compañeros y hacía alarde de sus músculos y del ingenio que lo transformó en hombre capaz de competir independientemente de sus patronos en la compra y venta de ganado.
            Su vida militar desprovista de toda orientación académica, hija del medio y de las circunstancias, la comenzó en 1810 al ponerse al lado de los patriotas que desde Caracas lanzaron el grito de independencia.  Páez aprendió mucho de la astucia de Boves y a la muerte de éste se posesionó de sus dominios y cumplió la enorme tarea de convencer a los hombres que saben montar a caballo y soportar los rigores del sol y del hambre, para que se orientaran por el camino de la lucha patriótica.  Fue una tarea difícil pero no imposible.  Los llaneros que siguieron a José Tomás Boves hasta Urica, eran venezolanos descarriados que no sabían por quien ni por que luchaban.  Con José Antonio Páez aprendieron esa lección de patriotismo que defendieron con las lanzas y a fuerza de trotar por las sabanas.  Mucuritas, Mata de la Miel, Las Queseras del Medio y Carabobo son hitos que enaltecen la vida de este guerrillero de las pampas venzolanas.  Páez, a pesar de lo que luchó al lado de Bolívar y Sucre para la emancipación y unidad grancolombiana, provocó su ruptura en 1830 y se erigió en Presidente de la Venezuela independiente.  Aliado con los oligarcas se enfrentó a sangre y fuego contra los liberales y al final fue a parar a la cárcel y al destierro.  Camino del exilio en 1850 día de su cumpleaños, escribió este mensaje a los cumaneses que abogaron por su libertad mientras estuvo preso “Después de Dios, yo debo mi libertad a  los cumaneses.  ¡Pueblo generoso, heroico pueblo! Yo te rindo homenaje, el más sincero de mi profunda gratitud; vivirás eternamente en mi memoria; celebraré tus dichas y lamentaré  tus desgracias.  Yo os pertenezco, cumaneses, de todo corazón”.



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