viernes, 21 de junio de 2013

Batalla de Matasiete


            El 31 de julio de 1817 los margariteños, haciendo prodigios de valor, libraron a la Isla del sangriento empuje de los realistas.  Fue una lucha de tres mil contra trescientos que haría exclamar a Morillo después de la inexplicable derrota:  “pelearon con un ánimo del que hay pocos ejemplos en las mejores tropas del mundo”.  Tras la derrota sufrida en Mucuritas, el pacificador Morillo abandonó el Apure y se dirigió a Margarita con el propósito de someter a sus habitantes que a la cabeza de Francisco Esteban Gómez y Joaquín Maneiro se habían sublevado contra las injusticias, la persecución y la crueldad.  Los margariteños resistieron a Morillo y sus fuerzas desde el primer momento que desembarcaron y los llevaron a su propio terreno de lucha, al Cerro de Matasiete y a la Laguna de Las Maritas.
            La batalla de Matasiete, sangrienta y tenaz, fue llamada así porque cuando los margariteños tomaron el cerro ante el avance superior de los realistas, hombres y mujeres y niños, sin armas de fuego para defenderse, lanzaron o hacían rodar unas piedras tan enormes contra sus enemigos que cada una llegaba a matar hasta siete adversarios.  Sin embargo, el cronista margariteño Jesús Manuel Subero afirma de acuerdo con sus investigaciones, que en la batalla de Matasiete no hubo piedras ni los patriotas estaban ubicados en el pico del cerro, sino que era Morillo quien ocupaba la parte alta para cubrir la ciudad y que al bajar fue fustigado por los margariteños que se habían preparado en grupos de guerrillas y librado obstinada y sangrienta batalla en lomas y cocales.  El propio Pablo Morillo reconoció en su informe sobre la batalla de Matasiete de donde derivan los margariteños el titulo de “Neoespartanos” que fue algo  que sobrepasó todo cálculo.  En tal informe alaba Morillo el arrojo defensivo del pueblo y la inteligente conducta de Francisco Esteban Gómez.


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