jueves, 20 de junio de 2013

La prensa crítica a Bolívar



            El 13 de agosto de 1829, el Libertador, quien  se halla enfermo en Guayaquil a causa de un ataque nervioso y bilioso, escribe dos cartas, una a Estanislao Vergara y otra para Pedro A. Herrán, amigos que le informan siempre de todo cuanto pasa en Colombia y de lo que se dice en contra de su persona.
            Bolívar no soporta que lo critiquen por mampuesto y que se digan cosas dañosas a su gobierno.  Cuando las críticas lo abruman sin límites ni frenos casi lo sacan de quicio y ve con dolor cuando las mismas prosperan sin que los colombianos salgan enérgicamente en su defensa.
            Por eso cuando escribe a su amigo el doctor Vergara habla del “silencio, la apatía y la indiferencia” de sus conciudadanos que tanto lo desespera y “mucho más – agrega – cuando he visto que ni aún contestan a las atroces calumnias con que se me acuchilla porque he querido librarles solamente de la ruina general.  Pero en fin, yo ayudaré a Colombia y a mis amigos hasta donde sea posible; mas es preciso que se hagan cargo de las cosas que interesan a ellos exclusivamente y que las manejen con todo el celo que demanda a un asunto tan importante.  En tal virtud, yo exijo también de usted, se lo ruego una y mil veces, que escriban y coadyuven a formar y uniformar sólidamente la opinión pública y a combatir y a destruir con tantas razones, con tantos y tan infinitos y preciosos materiales de que abundamos las que se provoquen en contrario; solo yo, ¿qué podré hacer?.

            Lo mismo escribe el general Pedro Herrán:  “¿que podré yo hacer con nuestra gente, que lo observo más apática cada día y más indiferente a nuestra suerte? Yo veo que nadie toma el interés que se debe por la causa pública, que nadie escribe, y que públicamente nada se hace por lo que a ellos, más que a mí, debiera interesar tanto.  En fin, haga usted que el doctor Cuervo escriba y que todos inflamen la opinión pública”.

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