lunes, 24 de junio de 2013

La Revolución Libertadora

Caudillos de la Revolución Libertadora encabezada por Manuel Antonio Matos y Nicolás Rolando.

            El 21 de julio de 1903, con la Batalla de Ciudad Bolívar, quedó definitivamente liquidada la Revolución Libertadora alimentada por la ambición caudillesca que creció  y se hizo fuerte al calor de los intereses foráneos que explotaban los yacimientos de asfalto en la región de Guanoco.
            La Revolución Libertadora, comandada por los generales Manuel Antonio Matos y Nicolás Rolando, estaba dirigida contra la autocracia del general Cipriano Castro, nacionalista por instinto y principal piedra de tranca contra pretensiones monopolistas de la “Bermúdez Company”.
            Comenzó en diciembre de 1901 con el alzamiento del Presidente del Estado Aragua, general Luciano Mendoza y duró dos años siete meses, tiempo durante el cual sangró la República no solo como consecuencia de esa lucha interna, sino a causa del cañoneo de los barcos de las naciones extranjeras confabuladas en virtud de la crisis interna para obligar al gobierno de Cipriano Castro a pagar sus deudas.

            Y así como fracasó la intervención extranjera gracias a la invocación de la unidad panamericana, fracasó también a la larga una revolución más que ya presentaba visos de igualarse a la Guerra Federal.  La Revolución libertadora libró frente a las fuerzas del gobierno ciprianista comandadas por Gómez, duras y numerosas batallas que le hicieron fuerte en el centro y el Oriente, pero llegó un momento en que la unidad de las fuerzas revolucionarias se debilitó y esto, unido a errores tácticos, falta de decisión en algunos momentos críticos y finalmente el alejamiento del General Matos, la llevó al fracaso.  Los días 19, 20 y 21 se dio en Ciudad Bolívar la última batalla que inauguró para el país una era de paz dictatorial.

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