jueves, 20 de junio de 2013

Muerte de Antoñanzas


            El 19 de agosto de 1813 el gobernador realista de la plaza de Cumaná, Eusebio Antoñanzas, muere en Curazao, víctima de las heridas sufridas cuando huía a bordo de una goleta que era perseguida por  el comodoro italiano José Bianchi que mandaba la escuadrilla patriota.
            La huida de Antoñanzas se produjo junto con la de otros oficiales, tropas, catalanes y criollos mientras su comisionado don José Ortegosa negociaba la capitulación con Santiago Mariño que después de diez asaltos se proponía  tomar definitivamente la plaza de Cumaná.
            La toma de Cumaná formaba parte de la campaña libertadora de Oriente iniciada desde el islote de Chacachacare entre la península de Güiria y la Isla de Trinidad por los patriotas Santiago Mariño, Manuel Piar, Bernardo Bermúdez y José Francisco Bermúdez.  La toma de esa plaza fue un hecho de guerra demasiado importante para los patriotas y su Gobernador Antoñanzas pagó con su vida las muchas crueldades cometidas al lado de los sanguinarios Zuazola, Ceballos, Rosete y otros de su calaña.
            Cuando Bolívar denunciaba al editor del “The Royal Gazette” el genocidio que los españoles cometían contra  sus colonias en el Nuevo Mundo se refería concretamente al gobernador Antoñanzas acusándolo de haber ahorcado en los árboles y cercas  a 300 prisioneros en San Juan de los Morros y “vivas aún sus víctimas mandó a sus soldados que las atormentaran de todos los modos posibles y a su antojo, con puñales, etc., que los despedazaran de diversas maneras, y todo esto sucedía a tiempo que, el general Miranda y otros jefes del ejército independiente, trataban a los prisioneros indistintamente con una clemencia hasta entonces desconocida en los anales de las guerras civiles”.


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