jueves, 20 de junio de 2013

La victoria Neogranadina

File:Batalla de Boyaca de Martin Tovar y Tovar.jpg

            El 14 de agosto de 1819 Bolívar se halla en Bogotá celebrando la victoria patriota frente a las tropas del virrey D. Juan Sámano y desde allí escribe a Francisco Antonio Zea, Presidente del Congreso de Angostura y Vicepresidente de la República, para informarle de su campaña neogranadina.  Era la tercera carta desde que salió de Angostura.  Antes le había escrito desde Mantecal, Guasdalito y Tasco, informando por su intermedio al congreso de la marcha de las operaciones que ahora culminaban satisfactoriamente y pidiendo armas y municiones.
            En esta carta del 14 de agosto el Libertador no pide auxilios porque además de armas, municiones y otras dotaciones militares esenciales ha encontrado en las cajas reales del virreinato un millón de pesos en metálico “fuera de la cuantiosa suma que producirán las propiedades de los opresores  mal contentos fugitivos”.
            Bolívar escribe a Zea de cómo tuvo que enfrentarse a una fuerza superior, bien organizada, disciplinada, con posiciones ventajosas y multitud de recursos.  Exalta el comportamiento de los habitantes y de cómo ellos encontraban en las armas de los patriotas “el remedio de las calamidades e infortunios que los habían llevado al último grado de exasperación”.  “La  jornada de   Boyacá, la   más completa  victoria que acaba de obtener  - escribe Bolívar -  ha decidido de la suerte de estos habitantes:  después de haber destruido hasta sus últimos elementos el ejército del Rey, he volado a esta capital, por entre las multitudes de hombres que, nos prodigaban las expresiones de las más tierna gratitud, y que, precipitándose entre las partidas dispersas de los enemigos, no hacían caso de su propia indefensión por cooperar activamente al absoluto exterminio de aquellas, tomándoles las armas y haciendo un gran número de prisioneros”.

            Termina el Libertador su carta con este párrafo: “Recibe V. E. y toda la república mis tiernas felicitaciones, y los sinceros votos del ilustre pueblo granadino, que sólo aspira a una felicidad común con el venezolano; dignándose igualmente presentar los triunfos de las armas de mi mando al supremo congreso como un tributo de mi deber”.

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