martes, 4 de junio de 2013

Reclamo de goletas apresadas en el Orinoco


            El 7 de octubre de 1818 el Libertador vuelve a escribir en Angostura al señor B. Irvine, agente de los Estados Unidos de la América del Norte, para responderle una nota en  que reclama la devolución de las goletas “Tigre” y “Libertad”.

            Estas dos goletas fueron capturadas por la escuadra del Almirante Brión que en la Campaña de Guayana bloqueba el Orinoco para impedir la entrada y salida de barcos en auxilio del General La Torre que había sido sitiado en Angostura y en los Castillos de Guayana La Vieja.
            Varias cartas en términos duros se cruzaron el Libertador y el agente norteamericano que abogaba por los señores Leami, Ledli y Lamso, dueños de las goletas confiscadas.  Alegaba Irvine que la captura era ilegal y exigía indemnización, mientras que el Libertador se empeñaba en demostrar que las plazas de Angosturas y Guayana estaban bloqueadas por mar y tierra desde enero de 1817 y que durante el bloqueo entró y salió la goleta el Tigre del puerto de Angostura e intentó hacerlo la Libertad cargada de víveres y otras mercancías para los sitiados.  El Libertador para no alargar la disputa proponía un juicio de árbitros que el agente norteamericano se negaba aceptar cayendo muchas veces en el insulto y la provocación al Gobierno Supremo instalado en Angostura.

            En su carta del 7 de octubre de 1818 Bolívar muestra su desagrado por la insistencia sin justificación del agente Irvine:  “Quisiera – escribe el Libertador – terminar esta nota desentendiéndome del penúltimo párrafo de la V. S. porque siendo en extremo chocante e injurioso al gobierno de Venezuela sería preciso para contestarlo usar del mismo lenguaje de V. S. tan contrario a la modestia y decoro con que por mi parte he conducido la cuestión.  El pertinaz empeño y acaloramiento de V. S. en sostener lo que no es defendible sino atacando nuestros derechos, me hace extender la vista más allá del objeto a que la ceñía nuestra conferencia.  Parece que el intento de V. S. es forzarme a que reciproque los insultos:  no lo haré; pero si protesto a V. S. que no permitiré que se ultraje ni desprecie al Gobierno y los derechos de Venezuela.  Defendiéndolos contra España ha desaparecido una gran parte de nuestra población y el resto que queda ansía por merecer igual suerte.  Lo mismo es para Venezuela combatir contra España, que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende”.

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